viernes, 13 de octubre de 2017

¿Por qué comer productos de temporada ayuda al Medio Ambiente?

(Porque comer y aislar pueden tener mucho que ver)




“Haz caso al abuelo y tómate las lentejas” “Cuatro meses estuve yo en la mili comiendo lentejas todos los días y mira que bien”.
Todavía puedo recordar esas comidas en casa de los abuelos. El potaje de lentejas bien caliente, reconfortando el cuerpo en esos días fríos de invierno, y el abuelo (todavía joven y enérgico) recordándonos las propiedades mágicas de esas legumbres que consumió “4 meses” durante la mili.
Entonces no lo sabíamos, pero éstas eran frases que ponían encima de la mesa una verdad que nos ha llevado mucho tiempo reconocer: nuestros abuelos sabían comer mejor que nosotros y lo hacían no sólo con más sentido, sino de una manera más eficiente.

Cuando decían aquello de “Tripa vacía corazón sin alegría” sabían de qué hablaban. Sobre todo porque llenar la fresquera (que no el frigorífico) no era tarea fácil. Hace 100, 70 e incluso 60 años, contar con productos frescos más allá de lo que se criaba en el patio de detrás de casa era complicado. Transportar y almacenar los alimentos en condiciones adecuadas dejaba reducidas las posibilidades de acceder a determinados tipos de alimentos, como el pescado, y ya no hablamos si estos alimentos tenían que venir de otros países por no ser temporada en España.

Esto daba lugar a una paradoja bastante curiosa: nuestros abuelos tenían un régimen de alimentación menos variado, pero más equilibrado, adecuado a la temporada, nutritivo y sostenible. Todo ello favorecía el consumo de frutas, hortalizas y verduras frescas con su máximo sabor, color, olor y su máxima calidad organoléptica y, sobretodo, nutritiva.
Pero además, esta forma de consumo favorecía el ahorro energético, ya que era una producción más acorde con el clima de la zona y la cercanía que reducía el gasto en el transporte y en el almacenamiento. Eso, sin olvidar que de esta manera se evitaba la sobre explotación de determinados productos o especies.


Productos de temporada: una necesidad hecha virtud




Hoy en día, y tras unos años locos en los que comíamos fresas en noviembre y setas en agosto, estamos viviendo una vuelta a estos principios por los que se regían nuestros abuelos. No se trata tanto de reducir las opciones a la hora de alimentarse, como de hacerlo con cabeza y apostando siempre por los platos de temporada.

De esta manera, no sólo ayudamos a reducir el impacto ambiental que tiene la producción de alimentos fuera de temporada, sino que, además, controlamos la sobre explotación de los recursos. Además, disfrutamos de los alimentos en su mejor momento, cargados de sabor y con todas sus propiedades.
Así, cuando optamos por alimentos de temporada estamos minimizando el gasto energético y de agua, ya que estos alimentos (hablamos de frutas y verduras) están adaptados al clima de la época del año. Además, evitamos la sobre explotación, como ocurre con el consumo de pescado fuera de época (os dejamos una interesante campaña deGreenpeace sobre el tema), haciendo que su consumo sea más sostenible. Por otra parte, debemos de tener en cuenta el factor cercanía, que supone un ahorro de energía y una reducción de las emisiones de CO2 derivadas de su transporte y almacenamiento.
Ser más sostenibles y eficientes no es sólo cuestión de políticas energéticas o de grandes obras, en nuestra mano está reducir nuestra huella ambiental, ya sea mejorando las condiciones de nuestras viviendas, apostando por un consumo más respetuoso o controlando la bolsa de la compra.

Por cierto, si estáis interesados en saber qué toca comer en Octubre, aquí tenéis algunas ideas.
Frutas recomendadas: peras, manzanas, caquis, mandarinas, granadas, naranjas, kiwis, las últimas uvas… En cuanto a los productos de la huerta, calabaza, calabacín, berenjena, pimiento, zanahoria, puerro, acelgas, coliflor, lechuga, col, espinacas y apio son los más apropiados.


Y como entendemos que no os habéis hecho vegetarianos desde nuestro último post, uno de los sites de referencia que nuestros compañeros de Greenpeace desarrollan para poder acceder a los pescados de temporada. Aquí podréis saber qué comprar y qué no comprar en cada mes del año.


viernes, 6 de octubre de 2017

La cara y la cruz de nuestro comportamiento energético



(UN INFORME SEÑALA CÓMO SON LOS ESPAÑOLES A LA HORA DE AHORRAR ENERGÍA)


Muchas veces hablamos del deber ejemplarizante del Gobierno y de las grandes empresas de nuestro país en materia de eficiencia energética. Rehabilitar sus edificios emblemáticos (ministerios, ayuntamientos, sedes corporativas, etc.) puede ser una de las mejores formas de dar ejemplo a los ciudadanos. Pero estos también tienen en su mano muchas posibilidades de ahorrar energía con pequeños y grandes gestos que pueden suponer un importante ahorro.



Tal y como están los bolsillos no es tontería preguntarnos qué es lo que hacemos bien y mal a la hora de gestionar nuestros consumos (y los ahorros, claro está). Recientemente la Fundación Gas Natural Fenosa publicaba la décima edición del Índice de Eficiencia Energética, un informe que analiza nuestro comportamiento y nos invita a poner en práctica iniciativas de eficiencia energética con el fin de reducir su consumo.

 El aislamiento es la mejor forma de ahorrar energía foto @URSA

Siempre lo hemos dicho y no nos cansamos de repetirlo. El mayor ahorro de energía se consigue mediante la rehabilitación energética de nuestros hogares y, por supuesto, con la instalación de un buen aislamiento. También comparte esta opinión el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la energía. Según el IDAE, introducir mejoras en el aislamiento puede conllevar ahorros energéticos de hasta un 30% en calefacción y aire acondicionado, que según este organismo supone el mayor gasto de energía en el hogar. Y es que por cada grado que aumente la temperatura de la calefacción o disminuya la del aire acondicionado se incrementa el consumo de energía aproximadamente en un 7%.

Pero además de aislar eficientemente nuestros hogares, tenemos que prestar atención a todas estas pequeñas medidas que pueden hacernos ahorrar muchos euros a final de año.

Estos comportamientos son positivos:

Nivel económico medio-alto, entre 35 y 49 y que probablemente viva en Baleares, Cataluña o Murcia. Este es el perfil del español eficiente según el índice de Eficiencia Energética de Gas Natural Fenosa.

Según este estudio hemos mejorado nuestra cultura sobre el ahorro energético y el ajuste de la potencia eléctrica contratada. También tenemos más conciencia a la hora de no utilizar los electrodomésticos de mayor potencia simultáneamente.

Hemos mejorados en la revisión de calderas y la utilización de iluminación Led, pero como veremos a continuación, todavía queda mucho por hacer.


Y estos otros los tenemos que corregir

En la cruz de la moneda, el informe seña que el índice de eficiencia energética de los hogares españoles cayó 6,39 puntos en 2015 debido al descenso del mantenimiento y el equipamiento.

Los standby (sí, ese pilotito de la tele que se queda encendido o la lucecita de la lavadora señalando un programa cuando ésta ya ha sido vaciada) parecen un gasto pequeño pero su suma puede suponer un ahorro de 200 euros al año. El auge de aparatos con standby siempre encendido puede motivar esta caída en el índice de eficiencia energética.

Tampoco sabemos utilizar correctamente la lavadora o el lavavajillas. Nos acostumbramos a un programa y es el que solemos utilizar con independencia de que la ropa esté muy sucia o solo necesite un aclarado. Otro punto débil es el mantenimiento inadecuado de frigoríficos y congeladores, que aumentan el consumo si se les acumula hielo o se deteriora la goma de la puerta.

Otra de las asignaturas pendientes –señala la Fundación Gas Natural Fenosa – es fijar la temperatura del aire acondicionado entre 24 y 26 grados (Por debajo de 21 es una barbaridad). Pero los españoles hacemos caso omiso y preferimos enfriar rápido nuestras viviendas e incluso soportar una temperatura más fría de lo aconsejado para conseguir un confort térmico, cuando el calor aprieta fuera de casa.

Pero al margen de los pequeños problemas de uso y mantenimiento (apagar el router por la noche o cuando no hay nadie en casa, desenchufar los cargadores de los móviles cuando no están cargando, colocar regletas de enchufes con interruptor), también tenemos sistemas de calefacción anticuados y suelen brillar por su ausencia los sistemas de reducción de agua.

Queda mucho camino por recorrer. Entre 2004 y 2011, los hogares españoles mejoraron el índice de eficiencia energética un 9%, mientras que en los últimos ha caído un 4%. Pese a todo, el 52% de los ciudadanos opina que el ahorro de energía en su hogar es igual de importante ahora que antes de la crisis. Es solo cuestión de ponernos manos a la obra.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Síntomas de que el otoño llega a tu casa

(Y cómo superarlos)


¿Notas que tu vivienda está más tontorrona? ¿Con menos luz? ¿Le falta alegría? No te alarmes, será que está entrando el otoño en ella.

El pasado 22 de septiembre le dimos la bienvenida al otoño, una estación tan bonita como impredecible: tan pronto brilla el sol, como llueve hasta decir "basta". Una época del año que se deja sentir en nuestra forma de vestir, en nuestro ánimo y también en nuestras casas. Sí, sí, en nuestras casas. 
Son pequeños síntomas que nos indican que comienza el cambio y a los que debemos prestar atención si no queremos que nos pille el frío sin estar preparados.

1) Menos luminosa

Quizá el síntoma más evidente de este paso de estación es la disminución de las horas de luz. Si antes podíamos estar sin encender una bombilla hasta las 9 de la noche, ahora, a las 7 de la tarde ya casi ha oscurecido. 
Esta reducción de las horas de sol se deja sentir en nuestra factura de la luz, ya que debemos iluminar las habitaciones durante más tiempo. 

¿Cómo lo soluciono?
Abre bien las ventanas y deja que el sol inunde tu casa durante todo el tiempo posible. Y cuando oscurezca, apuesta por la iluminación de bajo consumo instalando bombillas tipo LED, con las que ahorrarás hasta 200 euros al año. ¡Ah, y no olvides apagar las luces cuando salgas de una habitación y dejar desconectados los famosos pilotitos rojos!


Apuesta por bombillas tipo LED.


2) Baja el termostato

Si la luz nos daba la primera pista, ese fresquito que nos anima a coger una chaqueta nos da la segunda: llega el otoño y bajan las temperaturas. 
Sí, ya sabemos que estamos en pleno Veranillo del Membrillo o de San Miguel, pero por mucho que las sandalias todavía resistan en tu armario, la verdad es que el frío llega ¡y lo sabes! Y, como no, en tu casa también se siente.

¿Cómo lo soluciono?
Haz un chequeo general al estado de tu vivienda. Comprueba que los burletes de las ventanas y puertas están en buen estado, ya que gracias a ellos evitarás parte de la pérdida de calor en la vivienda; revisa la caldera y las calefacciones, así no tendrás sustos cuando estén a pleno rendimiento. Si vives en una vivienda unifamilar, préstale atención al tejado y las cañerías. Y si estás pensando en hacer obra, no lo dudes e incorpora aislamiento térmico a la envolvente de tu vivienda, así podrás ahorrar hasta 500€ al año en calefacción.

Abrígala. Abrígate. Intenta no encender la calefacción antes de tiempo. Para ello procura abrigarte y colocar mantas y tejidos cálidos en las estancias de la casa. Unas buenas cortinas, una alfombra mullida y una confortable manta te ayudarán a pasar mejor esas tardes del otoño.

Apuesta al rojo. Si quieres crear sensación de calidez, te recomendamos que te decantes por colores cálidos: el granate y el amarillo mostaza están de moda esta temporada.  
Y para completar el cuadro, no lo dudes, coloca unas lámparas iluminando suavemente los rincones que quieras destacar y decora tu vivienda con elementos de temporada: calabazas, piñas, madera…


Los colores cálidos transmiten sensación de confort.


3) Esas manchas oscuras bajo las ventanas. 

El otoño suele ser sinónimo de lluvia y aunque este año parece que se está retrasando un poquito, no lo dudes, llegarán. Y claro, donde hay lluvia puede haber filtraciones, goteras y moho.

¿Cómo lo soluciono?
De nuevo el aislamiento será tu mejor aliado contra la aparición de las manchas de moho y de humedad. Pero, además, procura mantener la vivienda bien ventilada; limpia las paredes con lejía o productos específicos para eliminar las manchas de moho, y si puedes, cambia las ventanas por unas con rotura del puente térmico o con marco de vinilo.


El aislamiento y unas ventanas más eficientes te ayudarán con el frío.


Si estás atento a estos síntomas y sigues nuestros consejos, el otoño será tan cálido y confortable que no notarás como se acerca el invierno.







viernes, 22 de septiembre de 2017

Materiales ¿Sostenibles?



(LO QUE VALORAN LAS HERRAMIENTAS DE CERTIFICACIÓN SON SU APORTE AL EDIFICIO. REPASAMOS QUE DICEN LEED, VERDE Y BREEAM AL RESPECTO)

 
El otro día leí un debate en linkedin de lo más animado. Los tertulianos (todos lo somos delante de un teclado) discutían sobre la sostenibilidad de determinado material de construcción. Unos defendían su baja conductividad térmica, otros hablaban de contenido reciclado y otro vino a sembrar la discordia afirmando que los materiales ni son sostenibles, ni dejan de serlo.


Mi reverencia hacia esta última aportación y creo que, en este blog, ya nos hemos manifestado alguna vez que otra en este sentido.

Un material por el mero hecho de ser fabricado ya lleva a sus espaldas un consumo de energía, recursos y emisiones contaminantes. Es cierto que unos mucho más que otros y que el contenido reciclado que pueda tener o la materia prima, natural o no, que lo componga definirá estos datos de consumo o emisiones de CO2 producidas.

Pero no será hasta su instalación y puesta en uso en un edificio cuando podamos medir su balance final. ¿Es capaz de proporcionar más ahorro de energía al edificio que el empleado en su fabricación, transporte e instalación? Es un buen material. ¿Se han empleado muchos recursos en su fabricación y tiene poca durabilidad? Es un material peor. Mucho peor.

 Planta de biomasa, una buena opción para calentar nuestro hogar foto @TribunadeSoria

Las herramientas de certificación de edificios así lo valoran. Tanto LEED, como BREEAM, como VERDE, por citar las más conocidas en nuestro país dan puntos al edificio a certificar teniendo en cuenta la CONTRIBUCIÓN de los materiales empleados en su construcción o rehabilitación.

También valoran que un edificio cuente con un aparcamiento para bicicletas, pero nadie afirma que las barras de metal fijadas a la acera sean sostenibles por sí solas. Del mismo modo tampoco lo es una lana mineral, un poliuretano o una ventana de PVC.

Eso sí. Entramos en materia. ¿Qué valoran de un material estas herramientas de certificación? En primer lugar su contenido de producto reciclado (entre 1 y 2 puntos en LEED), su comportamiento a lo largo de su ciclo de vida (BREEAM y VERDE), su aportación en el confort acústico del inmueble en el que se instalan (VERDE y BREEAM nuevamente) e incluso su innovación en diseño (LEED).



Tanto la española VERDE como la estadounidense LEED tienen en cuenta que la fábrica en la que han sido construidos estos materiales esté cerca del proyecto y qué radio de distribución de sus materiales cubren (800 kilómetros en el caso de LEED, 200 en el de VERDE). Por su parte, la británica BREEAM otorga hasta 3 puntos a los edificios que cuentan en su interior con “materiales responsables” reconocidos con certificados de calidad ambiental, etc.

En lo que sí coinciden las tres herramientas es en dos parámetros muy importantes a la hora de definir la “sostenibilidad” de un edificio. La gestión de residuos sobrantes de obra y la calidad del aire interior que pueden ayudar a conseguir. Hablamos en este último caso de materiales que depuran el aire interior y de los que no se desprenden compuestos orgánicos volátiles.


 Lana de roca de origen mineral. Foto @URSA

¿Y tú?, ¿Estás de acuerdo con nosotros? Hablamos de materiales y nos gustaría conocer tu opinión.