miércoles, 28 de mayo de 2014

9, 8, 7, 6... La cuenta atrás ya ha comenzado

¡La semana que viene empiezan las obras en casa!


El 2 de junio es el día D, el momento en el que me despido de mis viejas, frías y ruidosas paredes para dar la bienvenida a unos tabiques nuevos, sólidos y, sobre todo, bien aislados. Pero antes de que un señor armado con una maza me destroce la casa (para luego recomponerla, tranquilos), quedan muchas cosas por hacer y organizar.
Preparar la casa para una obra es todo un arte y requiere del propietario grandes dosis de paciencia; capacidad para organizar (o mandar, eso dependerá de a quién se lo preguntes); resistencia al polvo y los golpes; don de lenguas, y la lógica de un campeón del tetris.

Para empezar, y una vez que ya tenemos decidida la reforma, elegido el equipo, fijada una fecha y seleccionado el material que se va a emplear (pasos previos que ya os hemos ido comentando), es muy recomendable que el propietario elabore una lista con todos los temas que deberá tener en cuenta antes de comenzar la reforma. Esta fue la nuestra:

Buscar casa.
Fundamental. Durante el mes de junio, nuestra casa va a ser un campo de batalla, ya que hemos decidido aislar todas las paredes que dan al exterior para evitar la humedad por condensación (nuestro principal problema), mejorar el gasto energético y eliminar el factor ruido de nuestras vidas. Lo más complicado ha sido cuadrar las fechas, pero podemos decir que ¡tenemos casa!

Buscar cajas de cartón. Casi tan importante como tener casa, es tener dónde guardar todas las cosas que tienes en casa. El polvo, los escombros y la suciedad van a ser los inquilinos, al menos hasta que finalice la reforma –eso, sin olvidar que durante varios días las habitaciones se convertirán en improvisados almacenes de material–. Por este motivo, es muy importante recoger y guardar todo aquello que se pueda dañar (libros, cuadros, cortinas...).
En nuestro caso, la tienda de los chinos de la esquina ha sido la proveedora oficial de cajas, aunque también se pueden comprar a empresas especializadas.



Hemos practicado idiomas pidiendo cajas
al chino del barrio. (Fuente: CPAC)


Organizar, ordenar y guardar.
Ya tenemos casa y ya tenemos cajas, llega el momento de poner en orden nuestras pertenencias.
  • No lo dejes para el último momento. Es mejor ir poco a poco, que darte el atracón en el último momento.
  • Haz limpieza.Todos padecemos algo de síndrome de Diógenes y tendemos a guardar objetos tan absurdos como inservibles como si fueran auténticos tesoros. Es un buen momento para librarse de ellos... ¡y hacer hueco a otros nuevos! 
    Además, siempre puedes donarlos y así les darás una nueva vida y contribuirás a la mejora del medio ambiente.
  • Limpia todo antes de guardarlo en las cajas y etiquétalas para saber a qué habitación de la casa corresponde cada una. ¡Ahorrarás tiempo cuando tengas que volver a colocarlo!
  • Protege los muebles, evitarás que se estropeen con el polvo o que puedan ser golpeados.
  • Sella los armarios y habitaciones donde no vayas a hacer obra. Puedes utilizarlos a modo de trastero y apilar en su interior los muebles y cajas.
  • Protege el suelo y los marcos de las puertas, para evitar su deterioro... al menos que sea eso lo que vayas a cambiar, claro.
  • Sella el conducto del aire acondicionado para que no se llene de polvo.
  • Prepara la maleta calculando muy bien los días que vas a pasar fuera y lo que te va a hacer falta. No cargues con cosas absurdas, pero, sobre todo, que no se te olvide nada. Los armarios van a estar sellados y no habrá marcha atrás.

Se un buen vecino.
  • Consulta cuáles son tus obligaciones. Dependiendo de la normativa de cada Comunidad Autónoma, se deberán pedir permisos según el tipo de reforma.
  • Avisa al resto de los propietarios de que vas a comenzar una reforma. Infórmales de las fechas y las horas de trabajo, procurando no interferir en su descanso. Tú estarás fuera, ellos son los que van a sufrir los golpes de la maza.
  • Forra el ascensor para evitar que tu reforma sea la causa de una nueva derrama.
  • Organízate para poder limpiar todos los días, al término de la jornada de los obreros, las zonas comunes. Tus vecinos te lo agradecerán y, además, es tu obligación.
Avisa a los vecinos. El ruido de la obra
 puede ser muy molesto (fuente: Google)

Ármate de paciencia. Una obra es un proceso lento, tedioso y complicado, ¡pero el resultado seguro que merece la pena!

Os dejamos un par de enlaces donde también se ofrece información de utilidad sobre este tema.

¡Seguiremos informando!
Éste es el aspecto de mi casa
antes de empezar (fuente: CPAC)

No hay comentarios :

Publicar un comentario

¿Te ha resultado interesante?