viernes, 3 de octubre de 2014

Vecinos molestos y otros ruidos

(Se abre el consultorio)


No hay nada como hacer algo, para convertirte en experto en eso. Y esto que parece un trabalenguas no es más que una realidad. Me explico. Al ser los únicos vecinos que hemos hecho una obra para aislar la casa, de todo un bloque de 11 plantas (cuatro puertas por cada una de ellas), eso nos ha convertido en los gurús del aislamiento; abanderados de la lana mineral; especialistas en trasdosados, encofrados y demás “ados”, y, en consecuencia, los expertos a los que preguntar en caso de obra.

"Állo, állo.."
Y no exagero, no. La semana pasada, en trabajo, estaba yo de lo más ocupada actualizando mi facebook, cuando una compañera se paró frente a mi mesa y me dijo:
-Hola, ¿qué tal tu obra?
Al principio pensé, “mira tú que maja, que se interesa por la reforma en casa”, así que contesté muy sonriente: “bien, bien. Muy contentos la verdad”. Y cuando cogía aire para relatarle mis aventuras, va y me dice: “Es que verás, tengo un problema”.
Encarné las cejas en señal de sorpresa y pregunté: “¿Qué te pasa?”
“Pues verás, la entrada de mi piso da pared con pared con el baño del piso de al lado, en el que viven unos estudiantes universitarios. Y no sé qué es lo que hacen en el baño (ni quiero saberlo), pero dan unos golpes y hacen un ruido de lo más molesto. Total, que quiero aislar esa pared y quería saber si tú conocías un material potente”.

Mi compañera no sabe qué hacer con los
 ruidos de los alumnos. (fuente: www.ivanzigaran.blogspot.com)

La pregunta me pilló por sorpresa. Yo estaba fascinada con la historia y quería saber más de esos ruidos y su origen, pero me pareció feo preguntar. Tomé aire, puse cara del que sabe un gran secreto y le dije: “Potente, potente... lana mineral, ¡pero déjame que lo consulte!”. E inmediatamente mandé un correo al especialista en aislamiento con el que había hablado sobre mi reforma en casa, para asesorarme sobre esta historia.
Al tiempo, y mientras esperaba una respuesta, otra amiga vino a mi mesa.
“¡No puedo dormir!”, me gritó, y debía de ser verdad porque las ojeras le llegaban hasta los pies. “¡Anda! ¿Y eso?”, pregunté. “Mi vecina, que se ha echado novio y se corre unas juergas por la noche, que no son ni medio normales. Y claro, tan fuertes son los golpes y tan altos los gritos, que cualquier va a decirles nada. ¡Pero algo tengo que hacer!”, me dijo con cara de circunstancias.
“Tranquila, que seguro que algo se nos ocurre”.

Una amiga desesperada con una vecina
muy, muy animada (fuente: www.10puntos.com)

La solución
La solución, como casi todo lo que ocurre en este siglo XXI, vino en forma de correo electrónico. El especialista, con paciencia infinita, me recomendaba la siguiente solución: colocar un trasdosado de estructura metálica de 70mm, con material URSA TERRA 75, más dos placas de yeso laminado de 13 mm, con bandas elásticas.
Según me explicaba en su correo, este material (panel de lana mineral), además de proporcionar un incremento del aislamiento acústico, ofrece el aislamiento térmico necesario para cumplir el Código Técnico de la Edificación y, además, es incombustible.
Para más información, me remitía a la página del fabricante donde se incluye información técnica sobre su colocación.
Yo ya les he pasado la respuesta a mis dos pobres damnificadas por el ruido y les he aconsejado que siempre, siempre cuenten con expertos para realizar este tipo de obras.



(Por cierto, el vídeo está en polaco, pero es tan expresivo que no hace falta traducción)

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