viernes, 28 de noviembre de 2014

Materiales de construcción y salud

(en casa respiramos tranquilos)


Recientemente leí un artículo en el que se afirmaba lo que para mí era obvio desde hace tiempo, que los materiales de construcción no son perjudiciales para la salud. Lo que en principio me hizo enarcar las cejas y seguir leyendo con poco interés, después me hizo profundizar y buscar más datos sobre la relación entre materiales de construcción y enfermedades graves como el cáncer.
Todos tenemos en la memoria la película protagonizada por Julia Roberts que narraba la historia de Erin Brockovich, la empleada de una modesta oficina jurídica que pese a su falta de formación se enfrentaba a la todo poderosa empresa Pacific Gas and Electric Company, a la que finalmente consiguió que condenasen por haber contaminado el agua potable con cromo hexavalente, lo que provocó numerosos casos de cánceres entre la población cercana a la fábrica.
Erin Brockovich y la contaminación por cromo hexavalente. (Fuente: landerdelcano.com)

Hoy en día, la actividad para el desecho de residuos de las empresas fabricantes de materiales de construcción está completamente regulada. También, afortunadamente, se han prohibido la mayoría de los materiales que resultaban nocivos para la salud, aunque todavía se pueden encontrar en edificios construidos hace años.
El “material de construcción” más tristemente conocido por los problemas de salud ocasionados era el amianto, muy utilizado como aislante térmico y por su gran resistencia al fuego. Es un material fibroso que desprende pequeñas partículas que pueden penetrar en los pulmones, pudiendo causar cáncer de pleura, pulmón, laringe, ovarios o fibrosis pulmonar. Aunque su uso como aislante hoy en día está prohibido (en España se prohibió en 2002), la Organización Mundial de la Salud todavía estima que hay unos 125 millones de personas expuestas a este material en el lugar de trabajo. Lo que provoca, según la OMS, más de 107.000 muertes anuales por cáncer de pulmón.
Otros materiales potencialmente cancerígenos son los PCB, ya prohibidos, pero utilizados en su momento por sus propiedades aislantes en numerosas aplicaciones. Se ha demostrado en animales que son cancerígenos y se considera muy probable que tengan los mismos efectos en los seres humanos.
La creosota es otro de los compuestos de la lista negra. Utilizada sobre todo como protector de la madera, es un producto clasificado como carcinógeno.

Todos los materiales aislantes son salubres. (Imagen: Ursa.es)
Lo que sí ha quedado claro tras nuestra investigación es que todos los materiales que hoy en día se usan para el aislamiento y la construcción de edificios son completamente salubres y no afectan en ningún caso a la salud de sus ocupantes. Lanas minerales, XPS, etc… son materiales completamente sometidos a estudios y ensayos que garantizan su salubridad.
Incluso los conductos de aire acondicionado, ya sean de chapa galvanizada o lo realizados con paneles de de lana mineral, en cuyo caso el propio panel es aislante, cuentan con el correspondiente certificado EUCEB, que garantiza que no son productos cancerígenos. Los ensayos de erosión y arrastre de partículas a los que se someten según la EN 13.403 muestran despreciables desprendimientos de fibras y además disponen de tratamientos antimicrobianos.

Los conductos realizados con paneles cuentan
 con el certificado EUCEB que garantiza su salubridad
(Fuente: Ursa.es)
La lana mineral, por ejemplo, es por definición inorgánica y no supone un soporte nutritivo para la proliferación de organismos, pero pueden depositarse restos de materia orgánica provenientes de la aspiración del equipo, por lo que el tratamiento antimicrobiano es de gran utilidad.
En definitiva tenemos que tener confianza en los materiales de construcción con los que aislamos nuestros hogares, no solo no son peligrosos para nuestra salud, sino que tienen la capacidad de ofrecer múltiples ventajas que redundarán en el bienestar de los inmuebles que han sido aislados.

1 comentario :

  1. Obviamente, la salubridad de nuestro hogar es lo que más nos preocupa. Lo más importante es tener buenos aislantes para evitar frío, calor y, sobre todo, humedades, que son el principal foco de plagas.

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