lunes, 17 de febrero de 2014

Hablamos de “eso de la eficiencia”

(¿Qué es un edificio eficiente?)
¿Propósitos de Año Nuevo? Os voy a contar un secreto, este año sólo tengo uno. Uno, de verdad. Uno que va en serio (palabrita del niño Jesús). Y no es perder peso, aprender a hablar inglés, pasar más tiempo con mi familia y viajar más. No. Este año me he prometido a mí mismo convertir mi vivienda en un espacio más eficiente... y ahorrar dinero a mi bolsillo.
¿Por dónde se escapa la energía? (fuente: La Casa que Ahorra)
Los vecinos de Agastia se ahorran
casi 1.000 euros al año en calefacción
(fuente:ursa.es)


“¿Y cómo vas a ahorrar con eso de la eficiencia?”, me preguntarás. Uno de los capítulos que más agujeros provoca en mi cuenta del banco es precisamente el recibo de la luz y el gas. Y no es que en mi casa haya barra libre de calefacción o las luces estén a pleno rendimiento las 24 horas del día. No, mi vivienda, como seguramente le ocurra a la tuya, es bastante antigua. Se construyó hace más de 20 años y hay que decir que en ese momento los criterios que se aplicaban en cuestiones como el aislamiento dejaban bastante que desear. De hecho, y según los informes publicados por el Grupo de Trabajo de Rehabilitación (GTR), si mi casa estuviese convenientemente aislada, me podría ahorrar ¡hasta el 80% de la factura energética! Así que, echa cuentas.

Seguramente ahora pensarás, “pues eso de la eficiencia no está nada mal, pero ¿cómo es una casa que ahorra y cómo puedo conseguir que la mía lo sea?”.
Cuando hablamos de un espacio eficiente (ya sea un edificio, un local o una casa), hablamos de un espacio construido con materiales de calidad y sostenibles, que nos protegen del frío o del calor, del fuego, del ruido... creando así un lugar más confortable y seguro que, además, gracias a que cuenta con un excelente aislamiento nos permite gastar menos energía y nos ayuda a reducir las famosas emisiones de CO2.


Para que una vivienda sea un espacio donde habitar y ahorrar, hay que prestar atención a varios elementos, como nos explica la Fundación La Casa que Ahorra: orientación, diseño, aislamiento, ventilación y materiales. Evidentemente, si tu inmueble ya ha sido construido poco puedes hacer por el diseño o la orientación. Pero si tu vivienda es antigua y estás pensando en hacer reforma, puedes plantearte el trabajar sobre el aislamiento y optar por instalar productos que te ayuden a conservar la temperatura, eviten en ruido, que sean más seguros (resistentes al fuego) y que, además, sean sostenibles, como la lana mineral o la lana de vidrio, (próximamente hablaremos de los diferentes tipos de aislantes).
En España contamos con varios ejemplos de edificios que han apostado por la rehabilitación y gracias a ello han logrado que todos y cada uno de los vecinos puedan ahorrarse un dinero en sus facturas (además de disfrutar de casas mucho más agradables y saludables).



Es el ejemplo del edificio de la calle Agastia (Madrid), donde sus vecinos apostaron por rehabilitar la fachada mejorando el aislamiento y ya están disfrutando de importantes ahorros en calefacción. ¿No quieres imitarlos y empezar a ahorrar?