jueves, 3 de abril de 2014

España y la pobreza (energética)

En España nadie se muere de hambre. Eso han repetido hasta la saciedad un sinfín de políticos de todos los colores. Y aunque, tal y como estamos, los titulares de los periódicos ya contradicen esta frase presuntamente tranquilizadora, podemos admitir que esta necesidad básicamente la tenemos cubierta.¿Pero qué pasa con tantas otras necesidades que tenemos para tener una vida, ya no confortable, si no al menos digna? Una de las más graves consecuencias de esta crisis que nos azota es la pobreza energética que se ha situado en la primera línea de actualidad y que se resume en la imposibilidad de pagar la factura energética de cada mes.Recientemente, la Asociación de Ciencias Ambientales ha presentado un informe con datos escalofriantes que ponen de manifiesto que más de un 17% de los hogares sufren ya de pobreza energética. Más de 7 millones de personas en España ya no tienen dinero para hacer un gesto tan sencillo como encender la calefacción.

Portada del informe sobre pobreza energética de ACA (fuente: ACA)


Las causas son conocidas, las soluciones están por llegar. Es fácil llegar a la conclusión de que el desempleo, la terrible caída de la actividad económica y la bajada de sueldos, sumada al vertiginoso ascenso de los precios de la energía, imposibilitan a muchos ciudadanos a pagar su factura del gas o la luz. Pero hay un factor más a tener en cuenta y es la penosa calidad de muchas de las viviendas del parque edificatorio español, que construido en un altísimo porcentaje antes de 1980 no contaba con ningún tipo de aislamiento frente a las inclemencias climáticas.Ya se escuchan distintas voces desde diversos ámbitos pidiendo a las administraciones que busquen soluciones para que las eléctricas no puedan dejar sin suministro a quienes no pueden enfrentar el coste de sus facturas. Nosotros vamos mucho más allá, invirtiendo en aislamiento, favoreciendo la rehabilitación de todas estas viviendas deficientes disminuiremos de forma importante su demanda energética lo que redundará en ahorro y por tanto en retorno de la inversión desde el primer día.Porque si volvemos a hablar del problema del hambre siempre se ha dicho que es mejor enseñar a pescar que dar un pez. En la escala de la vivienda, pasa lo mismo, es preferible dotar de instalaciones eficientes a nuestras viviendas que subvencionar recibos de la luz, parcheando el problema solo de forma inmediata y sin buscar una solución a largo plazo.


Es preferible dotar nuestras viviendas de instalaciones eficientes que subvencionar el recibo de la luz. (imagen: Energiasrenovadas.com)