viernes, 18 de julio de 2014

Luces y sombras de las subvenciones para la rehabilitación de viviendas



Las condiciones pueden dejar desiertas las ayudas.
En octubre del pasado año, el Gobierno anunciaba a bombo y platillo un nuevo Programa de Ayudas para la Rehabilitación Energética de Edificios existentes del sector Residencial. El plan PAREER, gestionado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía, permitía a los propietarios de edificios residenciales presentar proyectos de rehabilitación para acceder a las distintas modalidades de ayudas.
Hace tan sólo un par de meses, el director del IDAE, Fernando de los Mozos reconocía que de los 125 millones destinados al plan PAREER no se había gastado nada todavía. 150 expedientes recibidos, 90 examinados y sólo uno cumplía con los requisitos del Instituto para poder acceder a estas subvenciones.
Parece sorprendente que unas subvenciones, a priori tan interesantes para los ciudadanos, se queden sin concederse bien por desconocimiento, bien por las dificultades para acceder a ellas.
Los expertos señalan que, en muchas ocasiones son las propias subvenciones las que tienen un efecto “perverso” de paralización de las actuaciones. El secretario general de ANERR, la asociación Nacional de Rehabilitación y Reformas, Jose Carlos Greciano, manifestaba recientemente al periódico EL MUNDO que "muchas comunidades no están realizando intervenciones a la espera de que lleguen esos incentivos, lo que supone miles de intervenciones paralizadas durante más de un año".
Lo que sí ha quedado probado por experiencias previas es la rentabilidad de este tipo de planes de ayuda a la rehabilitación. Uno de los ejemplos más claros fue el Plan de Renovación de Fachadas puesto en marcha por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid y que fue gestionado por ANDIMAT (Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes).
Las cifras avalan de forma muy esclarecedora el retorno de la inversión para la administración, que en menos de un año recuperó en vía de impuestos, actividad económica y creación de empleo el dinero destinado para la rehabilitación de la envolvente de los edificios. En este caso, la Comunicad de Madrid destinó dos millones de euros de inversión pública para la rehabilitación de fachadas. Estas subvenciones generaron una actividad por valor de 8 millones de euros, lo que a su vez supuso un impuesto de sociedades de 400.000 euros, aplicando una tasa del 25%.
Pero además, el empleo generado durante el periodo que duró este plan de ayudas supuso unas cotizaciones a la Seguridad Social y un IRPF del orden de 1,2 millones de euros. Por si fuera poco, los costes de materiales y servicios supusieron unos ingresos por IVA de más de 600.000 euros.
Lo que hace falta es sin duda, una mayor campaña de concienciación para que los ciudadanos sepan quién y cómo puede solicitar estas ayudas y una acción decidida del Gobierno para que el Plan Nacional de Eficiencia Energética se implemente ya en todas las comunidades (sólo está funcionando en el País Vasco y Navarra) y sobre todo, que los administradores de fincas, propietarios y ciudadanos lo sepan.
Sin esta información, las subvenciones seguirán quedándose en el cajón y el sector de la rehabilitación de viviendas no recibirá el impulso necesario para su consolidación. Una consolidación que ha sido el principal objetivo de todos los planes de ayudas y subvenciones puestos en marcha hasta el momento.