martes, 24 de febrero de 2015

Casas de celuloide

(con problemas de aislamiento y ladrillo)


Casas y cine. Casas+cine. Casas de cine… ¿Nunca os ha pasado que, viendo una película, habéis pensado "yo a ésta le hacía una buena reforma y la dejaba niquedala"? Me refiero a la casa, ¡no penséis mal!
Debe ser deformación profesional (o afán por coger una piqueta, no pondría la mano en el fuego), el caso es que no puedo evitar ver una película en la que, por ejemplo, la casa arde hasta los cimientos y pensar, "esto con unas buenas medidas de protección pasiva antiincendios se hubiese podido evitar". O la típica película de terror, ambientada en un caserón antiguo en la que las cortinas se mueven por acción de una corriente de aire ocasionando varios infartos y apoplejías a sus protagonistas. Una buena rehabilitación, aislando las paredes por el interior ¡o la fachada por el exterior! hubiese evitado muchos problemas a los protagonistas. ¿No me creéis? Aquí os traigo una recopilación de casas de cine y algunos problemitas que no hubiesen sido tal con la reforma adecuada.

Ni gritos, ni quejidos ni lamentos con un buen aislamiento acústico.
(El Resplandor, 1980)

“Anoche soñé que volvía a Manderley”. Manderley, la famosa mansión de Rebecca (Hitchcoock, 1940), carbonizada por culpa de un incendio. Un fuego provocado por la señora Danvers, mala malísima, enamorada de una Rebecca que todos imaginamos pero que no sale en un sólo fotograma de la película, que se inicia en una habitación, pero que se extiende con rapidez por los muros y salones de Manderley. ¿Se podría haber evitado? Posiblemente no, (porque el fuego lo provoca la locura humana), pero seguramente una reforma del edificio que incluyese materiales ignífugos, como la lana mineral para el aislamiento térmico y acústico del edificio, hubiesen contribuido tanto a retrasar la propagación del incendio (los bomberos hubiesen llegado a tiempo) como a acelerar el tiempo de extinción del mismo.



Manderley, la mansión de Rebecca (Hitchcook, 1940)

Y no es la única casa de cine que podía haberse evitado este problemón.  A la cabeza me vienen otros edificios memorables, como el Thornfield Hall de Jane Eyre o el Coloso en llamas de Paul Newman (que en la ficción hacía de arquitecto). Materiales ignífugos como la lana mineral y el empleo de otras medidas de protección pasiva antiincendios habrían limitado los daños. Invertir en la calidad de los materiales podría haberlo evitado.

Pero el fuego no es el único problema que se podría solventar con una buena y eficiente rehabilitación. Las casas encantadas también son sujeto de reforma (amén de un exorcismo).  
Corrientes de aire que mueven misteriosamente las cortinas; habitaciones en las que el frío llega a ser extremo; suelos que crujen a la mínima pisada… eso por no hablar de los lamentos y quejidos que se escuchan sin cesar. Algo que un buen aislamiento térmico y acústico hubiese podido evitar. 

Terrorífica, ¿verdad?. La cosa mejora con un buen aislamiento.
(fuente: gamezone.com)

Las propiedades como aislante térmico de las lanas minerales o el poliuretano expandido o extruído los convierten en una excelente solución para los problemas de climatización. Además, en el caso de optar por lanas minerales, también se obtiene un buen aislamiento acústico, con lo que los gritos, quejidos y gemidos pasan a ser un problema secundario.
Eso sin olvidar el factor económico. Con lo que se hubiesen ahorrado en calefacción/climatización (hasta un 50% menos del consumo inicial) los propietarios de The Haunted House, el Orfanato o la casa de la Dama de Negro podrían haber contratado a un buen exorcista, como el padre Karras.

Sin embargo, recordad que para llevar a cabo una reforma de estas características es importante que contéis  con profesionales de acreditada experiencia. ¿No querréis que vuestra obra termine como en Esta casa es una ruina?