viernes, 31 de julio de 2015

¡Nos vamos de vacaciones!


 Y os dejamos lecturas para que no nos echéis de menos




Como todo hijo de vecino que se precie, este blog se toma un merecido descanso. No porque en agosto no queramos hablar de aislamiento y rehabilitación energética, que con los días de calor que hemos tenido seguro que más de uno ha maldecido no haber preparado su hogar para hacer frente a la canícula.

Ha sido el momento propicio para insistir en la necesidad de aislar para protegernos del calor. Numerosos artículos como éste publicado en ABC nos han anticipado el horror que hemos sentido al ver nuestra factura eléctrica de este mes de julio.

Así que hemos decidido dejaros algunas lecturas por si en el mes de agosto sigue asfixiándonos este insoportable calor que nos lleva castigando desde hace semanas.

Entre las entradas más leídas de este blog se encuentra “El verano ya llegó. Desterrando falsos mitos sobre el aire acondicionado”. Puedes recordarlo pulsando aquí.

Otra de nuestras entradas con más ratio de aperturas ha sido en la que aplaudíamos la campaña del IDAE, con Antonio Resines a la cabeza, en la que recordábamos (sí, sí, ya sé que lo hemos dicho más de mil veces) la necesidad de concienciar a los ciudadanos de a pie de las ventajas de rehabilitar. Si te la perdiste, puedes encontrarla en este link.

Aunque si hay una entrada estrella en este blog, a la que llega la gente desde google es la que informaba sobre la barrera de vapor y el lado en el que se ha de colocar el aislamiento. Fue nuestro caso práctico (Horrorrrrrr) más leído y comentado. Si tienes cualquier duda no dejes de leerla en este enlace.

Y es que las dudas técnicas sobre el espesor correcto del aislamiento o incluso sobre los diferentes tipos y sistemas para abrigar o enfriar nuestros hogares también han sido objeto de consulta.

Nos vemos en septiembre y esperamos seguir contando con vosotros para hacer de este blog una página cada vez más vista y leída. Felices vacaciones a todos y volvemos enseguida.


lunes, 27 de julio de 2015

Francia vuelve a sacar los colores a Europa en materia de Eficiencia Energética



Hace unos 8 años, en un viaje de trabajo a París me quedé realmente sorprendido al comprobar que todos los escaparates de las inmobiliarias francesas sin excepción incluían la calificación energética de los hogares que se vendían o alquilaban al mismo nivel y con la misma visibilidad que el número de metros, la distribución o el precio.

Quien pedía información sobre un piso en Francia podía conocer al momento las mejoras que había tenido ese inmueble en materia de aislamiento térmico, servicios de ventilación, colocación de contadores de consumo eléctrico y la evaluación de su consumo energético. Una información realmente válida que se resumía en una etiqueta energética y que daba al usuario la posibilidad de tomar una decisión con todos los datos en la mano.


Años más tarde, la obligatoriedad del certificado energético entraba en vigor en nuestro país y en otro muchos del entorno europeo.

La pasada semana, Francia volvió a situarse a la vanguardia europea en materia de eficiencia energética con la aprobación definitiva de la “Ley de Transición Energética”.

No se trata sólo de que el presidente François Hollande quiera llegar a la cumbre sobre el cambio climático de París en diciembre como país destacado, como han señalado algunos medios de comunicación. Esta Ley supone un auténtico catálogo de compromisos en la lucha contra el cambio climático.

La nueva norma contempla la reducción de aquí a 2050 de un 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen energético y de un 50% del consumo de energía final; para 2030, Francia deberá tener un 40% menos de emisiones, un 30% menos de combustibles fósiles y alcanzar un 32% de energías renovables.

¿Cómo va a conseguir estos objetivos tan ambiciosos el Gobierno Frances? El Ejecutivo de Hollande se ha planteado un cambio radical de los hábitos de consumo y las administraciones públicas tendrán que dar ejemplo. Se promoverá el coche eléctrico y se multiplicarán las estaciones de recarga; se impulsará la llamada “economía circular” y el reciclado de residuos.

Y para conseguirlo no van a escatimar medios. Todas estas propuestas van acompañadas de un presupuesto trianual de 10.000 millones de euros en ayudas para incentivar la renovación de edificios y mejorar la eficacia energética en los mismos. Pero también ponen su punto de mira en gestos pequeños como la obligatoriedad para el sector de la distribución de donar en lugar de destruir la comida no vendida y poner fin a las bolsas de plástico.

Es, sin duda, un buen ejemplo para los participantes en la próxima Cumbre del Clima de París, que aspira a alcanzar un consenso para que la temperatura no suba más de dos grados en este siglo. Pese a los anuncios grandilocuentes, de los 196 participantes solo 49 países han presentado sus planes nacionales (entre ellos los 28 Estados miembros de la UE).

La necesidad de frenar el calentamiento global obliga acometer una drástica reducción de las emisiones erradicando en un 80% el uso de los combustibles fósiles y apostando por las renovables. Francia ha comenzado dando ejemplo. Esperamos que, en esta ocasión, volvamos a copiarle todo lo bueno.