viernes, 4 de diciembre de 2015

#COP21



Lo que está pasando mientras yo escribo estas líneas


Mientras escribo estas líneas estoy escuchando la radio y consultando la prensa en internet a la espera de que se anuncie un acuerdo global sobre el cambio climático que cierre con un broche de oro la Cumbre sobre el Cambio Climático de París.

Pero nada. Hasta este momento, nada. La COP21 sigue dando cientos de titulares al día, pero ninguno es el que tantas ganas tenemos de escuchar. Mientras, en el recinto de Le Bourget, a las afueras de París, 20.000 delegados de 195 países siguen debatiendo en busca de este acuerdo global sobre el clima que comprometa a casi todos los países del mundo.


Fuera de esas paredes, otras 20.000 personas, representantes de la sociedad civil (asociaciones, ong´s, universidades e industria) siguen atentamente el desarrollo de estas conversaciones.
El acuerdo de París es crucial y también que sea firmado por la gran mayoría de los países del mundo, sobre todo de los más industrializados y desarrollados que paradójicamente son los responsables del mayor porcentaje de emisiones contaminantes. Este acuerdo de París (que espero que deje sin vigencia este texto más pronto que tarde) entrará en vigor en 2020 reemplazando el Protocolo de Kioto y siendo revisado cada 4 años hasta 2050.

Antes del 12 de diciembre tendremos que saber si el acuerdo es ambicioso o no tiene mayor alcance. Crucemos los dedos.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Mientras escribo estas líneas, Madrid vive su segundo día consecutivo de prohibición de aparcamiento en la zona centro (en la almendra central dice ahora la gente cool) y de limitación de velocidad a 70 km/h en una de las principales arterias de la ciudad, la M30.


No tengo dedos para contar la de quejas que he escuchado sobre la incomodidad de estas medidas, lo improcedente de los acuerdos municipales y la eficacia de los protocolos impuestos a los madrileños. 

Por eso, mientras escribo estas líneas no puedo más que reflexionar que si nosotros, los ciudadanos de a pie, somos incapaces de hacer un pequeño sacrificio por mejorar el aire que respiramos, cómo podemos exigirles a nuestros mandatarios que lleguen a un acuerdo global sobre el Clima. La Cumbre número 21 del Clima de París podrá cerrar sus puertas siendo un éxito o un fracaso. Pero mientras nosotros no nos concienciemos de que contra el cambio climático, cada gesto cuenta, será muy difícil que este planeta se transforme y le plante cara a esta atemorizante amenaza.