viernes, 8 de enero de 2016

Aislamiento acústico, la primera defensa contra el ruido

(El silencio importa)


¿No os ha ocurrido alguna vez que, al salir al campo os habéis parado sorprendidos a escuchar el silencio? Es una sensación extraña y agradable, como cuando apagan el motor del aire acondicionado o de la calefacción y de repente notas un alivio inesperado (aunque no te sintieses especialmente molesto). 

Si vives es una ciudad o en un pueblo medianamente grande seguro que sabes de lo que hablo. Los motores de las calefacciones/refrigeración, el zumbido de las luces, las voces de la gente y, sobre todo, el ruido del tráfico se han convertido en una sintonía constante que pone sonido a nuestro día a día y que no se detiene ni de noche.

De hecho, según recoge la Asociación Española para la Calidad Acústica, AECOR, las principales fuentes del ruido en una ciudad serían el tráfico, las obras, las vías ferroviarias y el transporte aéreo, y el ruido de las zonas de bares y ocio. Sólo el tráfico supone el 80% de este ruido.



Además, el insuficiente aislamiento acústico de las viviendas en España (menos del 85% tienen aislamiento suficiente) provoca que nos dé lo mismo estar en la calle, en la oficina o en tu propia casa, siempre hay ruido. Y esto, en circunstancias extremas, puede desembocar en problemas para la salud. Por ejemplo (y no es por ponernos paranoicos, es lo que dicen los informes), el ruido en una gran ciudad como Madrid puede incrementar un 6,6% la mortalidad por causas cardiovasculares. El incremento de tan solo 0,5 dB por ruido de tráfico nocturno se relaciona con un aumento del 4% de la mortalidad por diabetes.

En España, donde 9 millones de personas en España soportan niveles de ruido superiores a los 65 dB recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), último informe de la Fundación DKV-GAES, el problema empieza a ser importante.

¿Qué podemos hacer?



La primera solución sería la educación. Nos falta cultura del ruido (o del silencio, según como se mire) y no valoramos en su justa medida la importancia que tiene un ambiente tranquilo en términos de salud. En otros países de nuestro entorno, y ahí tenemos que volver la vista a iconos de la educación como Finlandia, desde muy pequeños se enseña a los niños a no dar voces y moderar su nivel de ruido para no molestar a los demás. Una enseñanza que asumen y practican también de mayores.
La segunda solución pasaría por una mayor regulación y control del ruido en los entornos urbanos, trabajando para moderar dB en las zonas más problemáticas.
Y la tercera, como siempre, sería aislar convenientemente nuestras viviendas y centros de trabajo, para garantizar entornos saludables y seguros. Para evitar el ruido de la calle, desde luego habría que apostar por aislar la envolvente del edificio, si además el aislamiento también es térmico, ayudaremos a mejorar la eficiencia energética, a reducir las emisiones de gases y a incrementar el silencio en el interior de las casas.

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