viernes, 3 de junio de 2016

Lo que se puede medir, se puede mejorar

(Certificaciones, sellos y estándares para valorar la sostenibilidad de los edificios)

Un edificio cuenta con una certificación, sigue un estándar, sus materiales tienen una declaración ambiental o están certificados según una determinada norma. Pero qué significa todo esto. ¿Hace mejores a nuestros edificios?

Todas estas “etiquetas” lo que aportan son información sobre la sostenibilidad del edificio, certifican su comportamiento energético y el de los materiales con los que están hechos. No hacen que un edificio sea mejor o peor, pero sí aportan mucha información a tener en cuenta por un futuro ocupante.

Vamos por partes. En otras ocasiones hemos hablado de estándares como el Passivhaus y su aporte a la sostenibilidad de los edificios que les siguen. Hoy vamos a ocuparnos de las certificaciones o herramientas de evaluación ambiental de los edificios.
Las más utilizadas en todo el mundo son, por este orden, la americana LEED, la inglesa BREEAM o la alemana DGNB. En España también contamos con una herramienta desarrollada por el Green Building Council de nuestro país (GBCe) y que se denomina VERDE.

LEED (Leadership in Energy and Enviromental Design) es una herramienta americana desarrollada por el USGBC. Esta herramienta es la más extendida en todo el mundo y verifica que una edificación ha sido construida implementando determinadas prácticas ambientales. Otorga puntos según 5 categorías (emplazamiento, gestión del agua, calidad ambiental interior, materiales y energía y atmósfera) y tiene una escala de 4 niveles de puntuación.


Por su parte BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology) es un método inglés para la certificación de los edificios que en los últimos tiempos ha tenido una gran expansión y aceptación en toda Europa.
Contempla distintas categorías de edificios y pondera los niveles de sostenibilidad del inmueble tanto en fase de diseño como en su ejecución o mantenimiento. Valora la gestión de la energía, los materiales, el uso de los residuos y del suelo, la ecología, salud, agua, transporte y contaminación. Cuenta con 5 niveles de puntuación.



DGNB (Deutsche Gesellschaft Für Nachhatiges Bauen) es la herramienta alemana de certificación que abarca todos los ámbitos de la construcción sostenible. Otro de sus signos de identidad es que tiene en consideración los costes del ciclo de vida del edificio a certificar. Cuenta con tres niveles: Oro, Plata y Bronce y evalúa 6 áreas de actuación: calidad ecológica, económica, sociocultural y funcional, técnica, de proceso, de ubicación.



Por último, queremos hacer mención a la herramienta española VERDE, que a diferencia de sus competidoras está adaptada a la normativa y características de la construcción en nuestro país. Esta herramienta, desarrollada por Green Building Council España, reconoce la disminución de impactos medioambientales del edificio que se evalúa comparándolo con un edificio de referencia. Sirve para certificar cualquier tipología de edificio tanto en fase de proyecto como con la obra acabada y su nivel de puntuación se mide de una a cinco hojas.

 

Todas ellas son válidas y aportan mucha información sobre el proceso y el final de cada una de las construcciones que cuentan con ella. En definitiva, suponen un signo diferencial sobre otros edificios que les aporta una ventaja competitiva. No se trata de una simple moda. Las certificaciones han llegado para quedarse porque, como dice el título de este artículo, lo que no se puede medir, no se puede mejorar.



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