domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Medimos la sostenibilidad de los materiales o los edificios?



(REFLEXIÓN A CUENTA DE LA INAUGURACIÓN DE LA MATERIOTECA DEL COAM)


El pasado viernes estuve en la inauguración de la “Materioteca” del COAM, el Colegio de Arquitectos de Madrid. Con este curioso nombre han bautizado a una galería o biblioteca de materiales de construcción que separados en distintas zonas temáticas:acabados, acondicionamiento (con los materiales aislantes), domótica, obra gruesa y un espacio de exposiciones de la prestigiosa publicación Tectónica.

Si estáis interesados, se puede visitar de forma gratuita en la calle Hortaleza 63 de Madrid. Cuenta con  más de 700 metros cuadrados de exposición y hay más de 1.000 muestras diferentes de materiales que se pueden ver y tocar.

Muchos de los materiales allí representados resaltan todas las cualidades que les hacen sostenibles. Y sí, es realmente importante que todos estos materiales defiendan su sostenibilidad con el argumento de que los impactos provocados por su ciclo completo de vida, que incluye su fabricación, transporte, puesta en obra, uso e incluso su transformación en residuos o posibilidad de reciclaje, son muy inferiores al beneficio que aportan al edificio en forma de ahorro de energía. De la cuna a la tumba. 

Sin embargo, no podemos obviar que los materiales que se emplean para construir edificios no son sostenibles, ni dejan de serlo, hasta que se integran en él y contribuyen a que el uso de la vivienda, oficina, hospital o nave industrial edificada sean eficientes. En el hormigón tenemos un claro ejemplo. Es quizás unos de los materiales que más impacto medioambiental cuesta obtener, sin embargo su gran durabilidad, hace que sean muchas las ventajas de construir con él. 

No hay que olvidar que lo que a la postre es sostenible es el edificio que estamos aislando, cambiando sus instalaciones y no el material que utilizamos para hacerlo.  En este blog ya os contamos una pequeña reforma en la que nos colocaron mal el aislamiento y sólo la casualidad hizo que nos diésemos cuenta.
Lo hemos dicho siempre, el mejor aislante, mal instalado, será tan poco eficaz como el papel de fumar. 

Lo mismo pasa con el resto de materiales. ¿Sostenibles por si solos?, ¿capaces de aportar sostenibilidad? Sí, claro.

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