viernes, 22 de enero de 2016

¿Qué papel juegan los bancos?

Sí, seguimos hablando de rehabilitación




No es simpático hablar de los bancos, se han convertido, como le pasa a los medios de comunicación, en figuras antipáticas, denostadas y punto de mira de muchas miradas desde que estalló la burbuja inmobiliaria. Analizar su responsabilidad en el desmedido crecimiento del sector constructor y promotor que tras su caída nos empujó a esta brutal crisis  de la que todavía no vemos el final no es el objeto de este artículo.

Muchos cuestionan que se ofreciesen los créditos a tan bajo precio. Yo, sinceramente creo que cada uno fue muy libre de meterse en ellos y responsables de sus propias acciones, que ya somos mayorcitos.

Pero ahora vuelve a hablarse, y mucho, del papel que van a jugar en el despegue del sector de la rehabilitación energética. En el Informe realizado por el Grupo de Trabajo por la Rehabilitación (GTR) en 2014 y en las conclusiones que hizo públicas en 2015, se hacía hincapié en la falta de instrumentos financieros específicos y accesibles a todos los ciudadanos que hagan sencilla la tarea de rehabilitar una vez se cuenta con la voluntad y el acuerdo de los propietarios.



En este sentido, se han producido algunos avances en materia de financiación pública, sobre todo con instrumentos como el PAREER CRECE ofrecido por el IDAE y los programas de ayudas del Plan Nacional de Vivienda que gestionan las Comunidades Autónomas. Pero la banca privada está ausente en el mercado financiero de la rehabilitación y el ciudadano tiene que recurrir a distintas convocatorias de ayudas y financiación, que dificultan el proceso incluso para los profesionales que les asisten.

El reto ahora es conseguir que tanto la financiación como las ayudas públicas, así como la financiación privada, se coordinen de manera que la oferta al ciudadano sea sencilla, y tenga las garantías profesionales de que los ahorros energéticos calculados en una rehabilitación integral se hagan realidad.

Pero… ¿cuál es su postura? Pues no lo sabemos, porque salvo tibios pronunciamientos puntuales la banca, de momento, ni sabe, ni contesta.