viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Cómo poner la calefacción y no arruinarse en el intento?

(Guía Fenercom para reducir el gasto en calefacción central manteniendo el confort)


Mi suegra vive en un edificio de vecinos en pleno centro de la ciudad. Una casa antigua con ascensor emblemático, descansillos que huelen a repollo pasado, señores mayores con perros pequeños y chillones y, como no, calefacción central.

Cada vez que vamos a verla tenemos que pensar durante media hora qué ropa ponernos, eligiendo entre muerte por hipotermia en la calle o golpe de calor en su casa. 
¡Es increíble! Da igual a la hora que vayas o si en la calle la temperatura roza los 15º, la media en su edificio son los 30 grados.

Impresionante el calor en casa de mi suegra (imagen PlayGround)

Y el problema ya no es sólo el calor que hace en esa casa, es el precio que tiene que pagar por vivir en semejante clima tropical: los gastos suponen entre el 40 y el 60% del gasto total del edificios.

Por eso, cuando hoy me he encontrado con esta guía de Fenercom sobre cómo reducir los costes de calefacción sin perder confort, se me ha abierto el cielo y he corrido a llamarla. 

¿Qué puede hacer mi comunidad para ahorrar en invierno?

Lógicamente, la primera actuación que nos proponen desde la guía es la del cambio de caldera por una más eficiente. Cambiar la actual caldera por una de condensación y/o que se alimente con gas natural puede ayudar a tu comunidad a ahorrar entre un 20 y el 25% de energía y presupuesto.


Los sistemas de regulación permiten controlar la temperatura (fuente Fenercom)

Si además los vecinos instalan sistemas de regulación y de reparto de costes, la reducción del consumo (y del gasto) llega al 40%. 

Estos sistemas no requieren obras para su instalación y nos permiten controlar la temperatura de las habitaciones –que se mantendrán en invierno en 21º, y no 30º, gracias a Dios–. 
En el caso de los repartidores de coste, éstos informan sobre el consumo energético de cada vivienda, ajustando la así la factura al consumo real de cada familia.

Por último, la Guía de Fenercom recomienda una serie de actuaciones adicionales, como la mejora de la envolvente del edificio (fachada, cubierta, etc.). Aislando correctamente el edifico, y evitando que el calor se escape por las paredes, el suelo o el techo, el ahorro energético puede ser de casi 300€ al año/vivienda. 
fuente Fenercom.

domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Medimos la sostenibilidad de los materiales o los edificios?



(REFLEXIÓN A CUENTA DE LA INAUGURACIÓN DE LA MATERIOTECA DEL COAM)


El pasado viernes estuve en la inauguración de la “Materioteca” del COAM, el Colegio de Arquitectos de Madrid. Con este curioso nombre han bautizado a una galería o biblioteca de materiales de construcción que separados en distintas zonas temáticas:acabados, acondicionamiento (con los materiales aislantes), domótica, obra gruesa y un espacio de exposiciones de la prestigiosa publicación Tectónica.

Si estáis interesados, se puede visitar de forma gratuita en la calle Hortaleza 63 de Madrid. Cuenta con  más de 700 metros cuadrados de exposición y hay más de 1.000 muestras diferentes de materiales que se pueden ver y tocar.

Muchos de los materiales allí representados resaltan todas las cualidades que les hacen sostenibles. Y sí, es realmente importante que todos estos materiales defiendan su sostenibilidad con el argumento de que los impactos provocados por su ciclo completo de vida, que incluye su fabricación, transporte, puesta en obra, uso e incluso su transformación en residuos o posibilidad de reciclaje, son muy inferiores al beneficio que aportan al edificio en forma de ahorro de energía. De la cuna a la tumba. 

Sin embargo, no podemos obviar que los materiales que se emplean para construir edificios no son sostenibles, ni dejan de serlo, hasta que se integran en él y contribuyen a que el uso de la vivienda, oficina, hospital o nave industrial edificada sean eficientes. En el hormigón tenemos un claro ejemplo. Es quizás unos de los materiales que más impacto medioambiental cuesta obtener, sin embargo su gran durabilidad, hace que sean muchas las ventajas de construir con él. 

No hay que olvidar que lo que a la postre es sostenible es el edificio que estamos aislando, cambiando sus instalaciones y no el material que utilizamos para hacerlo.  En este blog ya os contamos una pequeña reforma en la que nos colocaron mal el aislamiento y sólo la casualidad hizo que nos diésemos cuenta.
Lo hemos dicho siempre, el mejor aislante, mal instalado, será tan poco eficaz como el papel de fumar. 

Lo mismo pasa con el resto de materiales. ¿Sostenibles por si solos?, ¿capaces de aportar sostenibilidad? Sí, claro.