viernes, 6 de octubre de 2017

La cara y la cruz de nuestro comportamiento energético



(UN INFORME SEÑALA CÓMO SON LOS ESPAÑOLES A LA HORA DE AHORRAR ENERGÍA)


Muchas veces hablamos del deber ejemplarizante del Gobierno y de las grandes empresas de nuestro país en materia de eficiencia energética. Rehabilitar sus edificios emblemáticos (ministerios, ayuntamientos, sedes corporativas, etc.) puede ser una de las mejores formas de dar ejemplo a los ciudadanos. Pero estos también tienen en su mano muchas posibilidades de ahorrar energía con pequeños y grandes gestos que pueden suponer un importante ahorro.



Tal y como están los bolsillos no es tontería preguntarnos qué es lo que hacemos bien y mal a la hora de gestionar nuestros consumos (y los ahorros, claro está). Recientemente la Fundación Gas Natural Fenosa publicaba la décima edición del Índice de Eficiencia Energética, un informe que analiza nuestro comportamiento y nos invita a poner en práctica iniciativas de eficiencia energética con el fin de reducir su consumo.

 El aislamiento es la mejor forma de ahorrar energía foto @URSA

Siempre lo hemos dicho y no nos cansamos de repetirlo. El mayor ahorro de energía se consigue mediante la rehabilitación energética de nuestros hogares y, por supuesto, con la instalación de un buen aislamiento. También comparte esta opinión el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la energía. Según el IDAE, introducir mejoras en el aislamiento puede conllevar ahorros energéticos de hasta un 30% en calefacción y aire acondicionado, que según este organismo supone el mayor gasto de energía en el hogar. Y es que por cada grado que aumente la temperatura de la calefacción o disminuya la del aire acondicionado se incrementa el consumo de energía aproximadamente en un 7%.

Pero además de aislar eficientemente nuestros hogares, tenemos que prestar atención a todas estas pequeñas medidas que pueden hacernos ahorrar muchos euros a final de año.

Estos comportamientos son positivos:

Nivel económico medio-alto, entre 35 y 49 y que probablemente viva en Baleares, Cataluña o Murcia. Este es el perfil del español eficiente según el índice de Eficiencia Energética de Gas Natural Fenosa.

Según este estudio hemos mejorado nuestra cultura sobre el ahorro energético y el ajuste de la potencia eléctrica contratada. También tenemos más conciencia a la hora de no utilizar los electrodomésticos de mayor potencia simultáneamente.

Hemos mejorados en la revisión de calderas y la utilización de iluminación Led, pero como veremos a continuación, todavía queda mucho por hacer.


Y estos otros los tenemos que corregir

En la cruz de la moneda, el informe seña que el índice de eficiencia energética de los hogares españoles cayó 6,39 puntos en 2015 debido al descenso del mantenimiento y el equipamiento.

Los standby (sí, ese pilotito de la tele que se queda encendido o la lucecita de la lavadora señalando un programa cuando ésta ya ha sido vaciada) parecen un gasto pequeño pero su suma puede suponer un ahorro de 200 euros al año. El auge de aparatos con standby siempre encendido puede motivar esta caída en el índice de eficiencia energética.

Tampoco sabemos utilizar correctamente la lavadora o el lavavajillas. Nos acostumbramos a un programa y es el que solemos utilizar con independencia de que la ropa esté muy sucia o solo necesite un aclarado. Otro punto débil es el mantenimiento inadecuado de frigoríficos y congeladores, que aumentan el consumo si se les acumula hielo o se deteriora la goma de la puerta.

Otra de las asignaturas pendientes –señala la Fundación Gas Natural Fenosa – es fijar la temperatura del aire acondicionado entre 24 y 26 grados (Por debajo de 21 es una barbaridad). Pero los españoles hacemos caso omiso y preferimos enfriar rápido nuestras viviendas e incluso soportar una temperatura más fría de lo aconsejado para conseguir un confort térmico, cuando el calor aprieta fuera de casa.

Pero al margen de los pequeños problemas de uso y mantenimiento (apagar el router por la noche o cuando no hay nadie en casa, desenchufar los cargadores de los móviles cuando no están cargando, colocar regletas de enchufes con interruptor), también tenemos sistemas de calefacción anticuados y suelen brillar por su ausencia los sistemas de reducción de agua.

Queda mucho camino por recorrer. Entre 2004 y 2011, los hogares españoles mejoraron el índice de eficiencia energética un 9%, mientras que en los últimos ha caído un 4%. Pese a todo, el 52% de los ciudadanos opina que el ahorro de energía en su hogar es igual de importante ahora que antes de la crisis. Es solo cuestión de ponernos manos a la obra.

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