viernes, 10 de febrero de 2017

¡Silencio, bebé durmiendo!

(Preparamos la habitación del más pequeño para recibir al sueño)


Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. El sueño –el bueno, ese que nos deja el cuerpo descansado y un buen reguero de baba en la almohada– es fundamental para el desarrollo del ser humano en todas las etapas de su vida: nos ayuda a regular los bioritmos de nuestro cuerpo, nos permite llevar a cabo con eficacia nuestra actividad diaria y, además, facilita la asimilación de conocimientos y otros procesos mentales como la memoria.


Nos pasamos casi un tercio de nuestra vida durmiendo. (Imagen fotolog.com)
Si hablamos de los más pequeños de la casa, el descanso es fundamental. Un bebé puede pasar de 16 a 20 horas durmiendo al día, en intervalos de 2 a 6 horas (en el mejor de los casos). Durante el sueño, el pequeño no sólo consigue asimilar mejor las impresiones que su cerebro recibe, también secreta la hormona del crecimiento, lo que le permite un buen desarrollo.

Para garantizar un descanso tranquilo y efectivo no es necesario que caminemos de puntillas las 24 horas del día, silenciando al perro del vecino para evitar molestos ladridos. De hecho, los bebés están acostumbrados a escuchar muchos y diferentes sonidos en el interior del cuerpo de sus madres, por lo que el ruido ambiente de la casa (siempre que sea moderado) no es un problema.

Sin embargo, sí que debemos intentar controlar el exceso de ruido (por encima de los 50 dBA, la OMS ya lo considera ruido molesto), ya que éste interfiere en el descanso, llegando a provocar enfermedades como la diabetes. ¿Y de dónde puede proceder todo ese ruido perjudicial (te preguntarás)?
Básicamente de la calle: trafico, obras, zonas de ocio nocturno, trenes, aviones…

También la temperatura (entre 22º en invierno y 25º en verano), la ventilación y la humedad son importantes a la hora de conciliar el sueño.

Por eso, a la hora de planear la habitación de los más pequeños de la casa, de la misma manera que pensamos en los colores, la distribución y el espacio, tenemos que tener en cuenta ese otro elemento que es el descanso y tratar de poner remedio antes de enfrentarnos a problemas mayores.

¿Cómo lo hacemos?


Debemos valorar el estado de la habitación: iluminación, ruido, aislamiento…. (fuente: freepik.com)

Debemos de valorar la situación de la habitación.
Si es exterior, comprobar que no da a una calle demasiado ruidosa. Debe estar bien iluminada y disponer de una correcta ventilación.

El estado de las paredes...
Si hay moho o manchas de humedad por condensación. Como hemos señalado en otras ocasiones, este tipo de problemas afectan especialmente a las vías respiratorias y pueden ocasionar problemas como alergias o asma.

… y de las ventanas y las puertas.
Mantener una correcta temperatura en el interior del cuarto donde estará el pequeño es muy importante. Las ventanas (por donde suele escaparse hasta un 20% de la energía y el calor) son un elemento fundamental para garantizar el confort en el interior del cuarto. Invertir en unas con rotura del puente térmico o con marco de vinilo es una gran idea: nos ayudarán a mantener la temperatura en el interior, limitarán el ruido exterior y, además, ahorraremos unos euros en calefacción.
También podemos mejorar la eficiencia de las ya existentes instalando sencillas soluciones como los burletes. 

Pensar en posibles soluciones.
Después de tener en cuenta todos estos aspectos del cuarto del bebé debemos de pensar en una solución. ¿Una mudanza? Sí, podemos pensar en trasladarnos a otra vivienda más moderna, aunque eso no garantiza que sus condiciones vayan a ser mejores que las de la casa que abandonas.

¿Una reforma? Aunque a muchos les tiemblen las rodillas pensando en meterse en obras, aislar el cuarto, cambiando las ventanas, puede ser una solución mucho más económica y definitiva que el cambio de casa. Una reforma con criterios de eficiencia energética en la vivienda nos permite ahorrar hasta 300€ al año en la factura del gas y la luz, con lo que la se amortizará mucho antes de que el niño crezca y tengas que pagar la Universidad.

Si el cuarto fuese ruidoso o muy frío y húmedo, la solución pasaría por un correcto aislamiento. En el mercado existen gran variedad de materiales que garantizan un correcto aislamiento térmico y acústico, evitando la aparición de humedades y que, además, ayudan a mantener el ruido a raya.
En ocasiones, y si la vivienda dispone de cámara de aire, no es necesario picar la pared e insuflando el aislante también se consiguen buenos resultados.

Si a estos cambios, le sumamos una renovación de las ventanas y la instalación de equipos de climatización más eficientes y seguros, obtenemos como resultado no sólo un cuarto más silencioso y agradable, sino una vivienda mucho más eficiente, que nos permitirá ahorrar unos euros a final de mes… ¡Así se compensa el gasto en pañales!