viernes, 20 de octubre de 2017

Homenaje a nuestros tejados: cubiertas ajardinadas

(O cómo luchar contra el cambio climático desde tu azotea)


El otoño es una época del año curiosa. Nos prepara para el frío (ahora hablamos sobre este tema algo más detenidamente, con esos 25 grados que hemos tenido a finales de octubre en media España…), nos despide del calor (sí, ahora hablamos de ello), hace que pongamos las mentes en versión productiva (que sí, que con este tiempo… ahora lo comentamos), va preparando nuestros ojos para que los días sean más cortos y las noches más largas… Todo vaya por delante, en Zona Confort nos gusta el otoño. Esa luz dorada que tiñe las hojas de los árboles permite que tu Instagram luzca más bonito que en ninguna otra época del año. Pero vayamos al tema, que somos mucho de comenzar hablando de algo para introducir un asunto y acabar por no saber el motivo por el que comenzamos…

Algunas de las mejores (o al menos de las más entretenidas) películas españolas de los últimos años han tenido los tejados como protagonistas. ‘Tierno verano de lujurias y azoteas’, de Jaime Chávarri, tenía el título perfecto y Gabino Diego intentaba ligarse a Marisa Paredes desde lo alto del edificio de la actriz… A David Trueba debió gustarle cómo quedaba Gabino Diego encaramado a lo más alto de un edificio, porque el año siguiente, en ‘Los peores años de nuestra vida’ puso al actor a escribir canciones pensando en Ariadna Gil más allá del tejado de su casa, en Madrid.

Cómplices también pusieron banda sonora a esta entrada del blog hace algunos años… Miren, miren…


Y hace poquito, El País decidió juntar en una azotea a gente que canta muy bien con un resultado más que bonito…

El caso es que le tenemos un cariño especial a los tejados de nuestras ciudades y más desde el momento en el que fuimos conscientes de la gran cantidad de opciones que ofrecen para el embellecimiento de las mismas y más, mucho más importante, desde que supimos que pueden ir ayudando a luchar contra el cambio climático. Ya sabéis lo que dicen: un grano no hace granero…


Cubierta ajardinada: qué es y qué aporta

Se denomina Cubierta Ajardinada a aquella cuya capa exterior de cobertura la ocupa un sustrato de pequeño espesor que alberga especies vegetales de poco o incluso ningún mantenimiento. En román paladino: azoteas con algunas aportaciones vegetales que cuecen y enriquecen nuestros edificios, nuestras ciudades y, en general, nuestro medio ambiente.

Un estudio de la revista ‘Building and Environment’ desarrollado por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad de Sevilla señala algo tremendamente ilusionante: con tan sólo 740 hectáreas de verde en nuestras azoteas para paliar los efectos del cambio climático en una ciudad como a capital andaluza. Ello, según los datos del estudio consultados por Europa Press y comentados por nuestros compañeros de ABC Sevilla, supondría el 40 por ciento de los edificios de la capital hispalense, en el marco de una medida que, además de ser sostenible para luchar contra el calentamiento global y contra las sofocantes temperaturas de la ciudad, aportaría un mejor aislamiento de los edificios, lo que supone, por un lado, un ahorro de energía para los propietarios de los inmuebles y, por otro, la mejora en las condiciones ambientales, contribuyendo a reducir la contaminación y amortiguando las temperaturas.

Una solución ilusionante

Aumentar el aislamiento termo-acústico a partir de soluciones tan eficaces (y bonitas, porque un jardín en tu azotea puede ser un elemento decorativo magnífico) da lugar a una serie de ventajas que ya hemos ido destacando y que podemos resumir en que, como nos recuerdan en Ecohabitar:
  • Aumentan la resistencia de las membranas impermeabilizantes de los edificios (¡lo que impide que el agua de la lluvia cale los edificios!)
  • Son capaces de producir oxígeno y absorben CO2, como los árboles que están unas plantas más abajo,
  • filtran las partículas de polvo y suciedad del aire y absorben las partículas nocivas,
  • mantienen la temperatura del edificio más estable, evitando el recalentamiento de los techos y consiguiendo reducir el gasto en calefacción o en climatización,
  • reducen las variaciones de temperatura del ciclo día – noche y
  • disminuyen las variaciones de humedad en el aire.