viernes, 12 de enero de 2018

En 2018 seguimos hablando de pobreza energética

(¿Cuándo terminaremos con este problema?)




Resulta sorprendente, pero en el año 2018 todavía seguimos hablando de un problema que se nos antoja del siglo pasado (e incluso del anterior): la pobreza energética.

Según Eurostat, la Oficina de Estadística Europea, el 10,1% de la población española es incapaz de calentar su casa adecuadamente cuando hace frío. Un dato alarmante, sobre todo si tenemos en cuenta que se sitúa dos puntos por encima de la media europea, que está en el 8,7% para el año 2016.

Además, y pese a lo que pudiésemos pensar, el porcentaje de hogares que sufren pobreza energética, lejos de disminuir con los años, ha aumentado. La página web del Clúster Mejores Edificios informa de que eporcentaje más bajo en España, "según la información de Eurostat, con datos disponibles desde 2006, se registró en 2008, año en el que el 5,9% de la población no podía calentar adecuadamente su casa". Desde ese momento, se registraron unos porcentajes del 7,2% en 2009, 7,5% en 2010, 6,5% en 2011, 9,1% en 2012, 8% en 2013, 11,1% en 2014, 10,6% en 2015 y 10,1 en 2016.

En Europa, al contrario que en España, el porcentaje ha ido paulatinamente en descenso desde el año 2012, pasando de 11% al 8,7%.

¿Cómo podemos luchar contra la pobreza energética?
El precio de la energía, cada vez más elevado, y la situación de crisis económica permanente en la que se han situado algunos hogares tras el varapalo de los años anteriores hace que calentar adecuadamente una vivienda sea todo un desafío. 

En España, en el año 2017 se pusieron en marcha medidas para luchar contra la pobreza energética; medidas económicas de apoyo a las familias para facilitar el acceso al suministro en caso de vulnerabilidad energética.
Pero no es suficiente, sobre todo a largo plazo. Por eso, desde diferentes asociaciones como la Asociación de CienciasAmbientales (ACA) o Green Building Council España se aboga por la rehabilitación energética de las viviendas existentes como medida con la que paliar las necesidades energéticas de los hogares. 

Otras medidas serían:


  • La reformulación del bono social para adaptarlo a la realidad de los consumidores vulnerables.
  • Actuar en el ámbito de los cortes de suministro con cambios legislativos y ampliar el acceso a fondos de ayuda para las situaciones más vulnerables.
  • La reforma de las políticas de financiación de eficiencia energética con el fin de beneficiar prioritariamente a hogares vulnerables y con dificultades para invertir en su vivienda.
  • El mejor aprovechamiento de oportunidades en el campo de la micro-eficiencia.
  • Fomentar programas de formación orientados a los colectivos vulnerables en temas de hábitos de consumo y eficiencia energética.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

¿Te ha resultado interesante?