lunes, 7 de mayo de 2018

Un año más (lamentablemente) volvemos a hablar de Pobreza Energética



(La Asociación de Ciencias Ambientales presenta su IV Estudio con datos descorazonadores)

Hay temas recurrentes en este blog. El ahorro energético, la sostenibilidad que aportan algunos materiales de construcción a los edificios en los que se instalan, el aislamiento, la acústica o el confort, son asuntos que tratamos de forma habitual en este espacio virtual. 

Pero además, por estas fechas y desde hace años hay un artículo que siempre escribimos con algo de pena y asombro. Coincide con la presentación de los informes que sobre Pobreza Energética realiza la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA). Y aunque nos gustaría un año faltar a esta cita, de momento es imposible.

 2,8 millones de hogares tienen problemas para afrontar la factura energética de sus hogares. Foto @cpaccomunicacion

Y es imposible porque nuevamente el IV estudio sobre Pobreza Energética de la ACA arroja unos datos escalofriantes. En pleno siglo XXI nos parece inconcebible que alguien tenga que elegir entre poner la calefacción o comer, pero así es. El pasado año, casi siete millones de personas (un 15% de la población) sufrieron temperaturas inadecuadas en sus hogares.

Estas temperaturas inadecuadas son el resultado de no poder poner la calefacción por no poder afrontar el recibo de luz o gas. Otro dato. 2,8 millones de personas en nuestro país no han podido, en al menos dos ocasiones, hacer frente a ella.

Con temperaturas más benignas que nuestros socios europeos, estamos en lo más alto del ranking de países con más personas en situación de pobreza energética. Y esto es un claro resultado de otro ranking inversamente proporcional. Somos uno de los países de la UE que menos rehabilita energéticamente, ni aísla convenientemente sus hogares. 

Así lo recoge el propio estudio, que aborda una serie de medidas y recomendaciones frente a la pobreza energética, con el foco puesto en la priorización de las medidas de tipo estructural en combinación con medidas paliativas, fomentando medidas como la rehabilitación energética de los edificios, la información, formación y empoderamiento de la ciudadanía, la necesidad de mejorar las fuentes de datos para la medición o de ahondar en la relación dual que existe entre la salud y la pobreza energética.

Nosotros no nos olvidamos del aislamiento, la intervención más eficaz para reducir el consumo de energía empleado en climatización con el consiguiente ahorro en la inexorable factura de cada fin de mes.

Si hay que apostar por ayudar a personas en situación de pobreza energética, es mucho mejor apostar por el aislamiento de sus hogares que por subvenciones a sus facturas. Será una solución mucho más eficaz, rentable y duradera.

Por cierto, podéis uniros al Crowfounding organizado por ACA para recaudar fondos que les permitan continuar trabajando en esta importante labor de concienciación social.

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