miércoles, 3 de octubre de 2018

Cómo disfrutar de un otoño seco y cálido

(Te contamos cómo impermeabilizar la cubierta de tu edificio y, de paso, ganar confort interior aislándola)


Aunque este año el otoño ha comenzado con timidez, y de momento las jornadas soleadas y cálidas nos hacen pensar que aún queda verano por delante, la realidad es que la época de lluvias está a la vuelta de la esquina. Como la mejor manera de anticiparse a los quebraderos de cabeza que suponen las humedades o las goteras es una buena defensa, hoy en Zona Confort aprovechamos la consulta de unos propietarios de Bilbao para contaros todo lo que se debe tener en cuenta de cara a impermeabilizar la cubierta plana de un edificio.




Como en muchas zonas húmedas (y no tan húmedas), los vecinos de este inmueble de cinco plantas ya han tenido experiencias negativas con los desagradables olores, las incomodidades y los daños que provocan las filtraciones de agua, y quieren acabar con ellas para siempre. Por ello, les hemos dado la solución para olvidarse del asunto: la impermeabilización de una cubierta invertida permite conservarla en perfectas condiciones a muy largo plazo y, además, contribuye al confort térmico en las viviendas, gracias a su capacidad aislante. En esta clase de cubiertas, el material aislante cubre la impermeabilización, por lo que la protege de agresiones medioambientales o mecánicas y la mantiene en perfectas condiciones.

En el caso concreto de nuestros bilbaínos en apuros, la cubierta de su edificio es de tipo no transitable: es decir, que solo se sube a ella cuando hay que hacer alguna reparación o arreglar alguna antena. Pero, ¿qué pasa en el caso de los edificios cuyas cubiertas sí son transitables? Como es una pregunta importante, te adelantamos que la solución de la cubierta invertida se adapta por igual a las condiciones de cubiertas que sí son transitables, incluso en los casos en los que soportan tráfico rodado, y también a las cubiertas ajardinadas. 

¿Cómo es posible? ¡Gracias a un material todoterreno!


Nuestros vecinos de Bilbao ya estaban convencidos de haber encontrado el remedio ideal para todos sus males, así que solo les quedaba consultarnos por la clase de material aislante más indicada para este tipo de obra. En estos casos, el poliestireno extruido (XPS) es la mejor elección. Es un material versátil, con una absorción de agua muy baja y la capacidad de hacer frente a las condiciones meteorológicas más duras, como las épocas de hielo y deshielo, sin que sus propiedades se alteren. Esto le da una vida útil muy larga, durante la que protegerá a la capa impermeabilizante de posibles fisuras y daños. Por todo esto, les recomendamos el XPS NIII L de URSA, un producto que hará que su cubierta invertida mantenga seco y abrigado a su edificio durante muchos, muchos años. 


La clave para que la impermeabilización de la cubierta salga a pedir de boca es tan fácil como seguir escrupulosamente las especificaciones indicadas por el fabricante a la hora de colocar el material de aislamiento: en este caso, el XPS. Por lo demás, la instalación del XPS es rápida y sencilla.

Para un resultado impecable, es importante que antes de colocar el XPS nos cercioremos de que, si ya existe una tela asfáltica o una lámina de impermeabilización, esta no presenta roturas ni deterioro; en caso contrario, lo mejor es proceder a cambiarla. Y, para un resultado totalmente a prueba de agua, debemos cuidar especialmente los encuentros con rejillas y sumideros: estos son puntos críticos por donde se podrían producir las temidas filtraciones, que acaban produciendo las goteras.

En Bilbao ya se están poniendo a punto para un otoño, invierno y primavera tan seco como calentito. Y lo mejor es que ya saben que podrán seguir así durante muchos años.

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