viernes, 11 de mayo de 2018

Dime que humedad sufres y te diré qué problema tienes

(Tipos de humedad en el hogar) 



Las humedades en el interior de las viviendas son uno de los problemas más habituales a los que se enfrentan los españoles. De hecho, cada año aumenta más la demanda de servicios de reparación de este tipo de problemas. 

Sin ir más lejos, mis propios padres lo sufren en su chalet del pueblo. Una construcción nueva (no tiene ni 10 años), pero mal acondicionada y con materiales de baja calidad, que les ha acarreado infinidad de problemas desde que se hicieron con él. 

El porche que da al jardín de la vivienda presenta “cada martes y cada jueves” una antiestética mancha de humedad y aunque el sentido común nos dice que su solución pasa por mejorar el aislamiento, como ocurre con todo problema, para ofrecer la solución más correcta es fundamental realizar un diagnóstico –que correrá siempre a cargo de profesionales–.

Y es que no hay un sólo tipo de humedad, para nuestra desgracia... Hay varios tipos y responden a problemas muy concretos:

* Por condensación superficial. Se produce por la transformación del vapor de agua –que genera la actividad propia en el interior de la vivienda– en agua líquida al entrar en contacto con una superficie fría, por ejemplo, una pared insuficientemente aislada. La diferencia de temperatura provoca la aparición manchas por la cara más cálida. Es la que se produce en invierno, debajo de las ventanas cuando éstas no están correctamente aisladas e instaladas.


* Por condensación intersticial. Es un fenómeno de condensación que se produce en el interior de un material debido a una brusca caída de temperatura entre uno de sus lados y el otro. Es un problema típico de aquellos materiales aislantes que no resisten en flujo de difusión de vapor, lo que lleva a un elevado riesgo de saturación (humedad) cuando todo ese vapor alcanza la cara fría del aislante. La barrera de vapor nos evitaría este problema... siempre que se instale correctamente. 

* Por capilaridad. La capilaridad es una propiedad de los líquidos que les permite alcanzar cierta altura cuando están en el interior de conductos de pequeño diámetro. Las humedades por capilaridad suelen aparecen siempre en las partes bajas de muros y tabiques de sótano o planta baja insuficiente o nulamente aislados. Para que aparezca no es necesario que el inmueble esté cerca del agua o se produzca una avería. En ocasiones la propia humedad del terreno que rodea al edificio, al no encontrar una barrera que detenga su ascenso, sube y llega a impregnar las paredes.

* Por filtración (o meteórica). Este tipo de humedades aparece en zonas de la vivienda con una muy mala o inexistente impermeabilización. La rotura de una tubería o la propia lluvia acumulada sobre un tejado mal acondicionado o con un deficiente sistema de drenaje puede ocasionar este problema. Son las famosas goteras.

Ahora les va a tocar esperar a ver qué les dice el perito y qué soluciones les ofrece.

lunes, 7 de mayo de 2018

Un año más (lamentablemente) volvemos a hablar de Pobreza Energética



(La Asociación de Ciencias Ambientales presenta su IV Estudio con datos descorazonadores)

Hay temas recurrentes en este blog. El ahorro energético, la sostenibilidad que aportan algunos materiales de construcción a los edificios en los que se instalan, el aislamiento, la acústica o el confort, son asuntos que tratamos de forma habitual en este espacio virtual. 

Pero además, por estas fechas y desde hace años hay un artículo que siempre escribimos con algo de pena y asombro. Coincide con la presentación de los informes que sobre Pobreza Energética realiza la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA). Y aunque nos gustaría un año faltar a esta cita, de momento es imposible.

 2,8 millones de hogares tienen problemas para afrontar la factura energética de sus hogares. Foto @cpaccomunicacion

Y es imposible porque nuevamente el IV estudio sobre Pobreza Energética de la ACA arroja unos datos escalofriantes. En pleno siglo XXI nos parece inconcebible que alguien tenga que elegir entre poner la calefacción o comer, pero así es. El pasado año, casi siete millones de personas (un 15% de la población) sufrieron temperaturas inadecuadas en sus hogares.

Estas temperaturas inadecuadas son el resultado de no poder poner la calefacción por no poder afrontar el recibo de luz o gas. Otro dato. 2,8 millones de personas en nuestro país no han podido, en al menos dos ocasiones, hacer frente a ella.

Con temperaturas más benignas que nuestros socios europeos, estamos en lo más alto del ranking de países con más personas en situación de pobreza energética. Y esto es un claro resultado de otro ranking inversamente proporcional. Somos uno de los países de la UE que menos rehabilita energéticamente, ni aísla convenientemente sus hogares. 

Así lo recoge el propio estudio, que aborda una serie de medidas y recomendaciones frente a la pobreza energética, con el foco puesto en la priorización de las medidas de tipo estructural en combinación con medidas paliativas, fomentando medidas como la rehabilitación energética de los edificios, la información, formación y empoderamiento de la ciudadanía, la necesidad de mejorar las fuentes de datos para la medición o de ahondar en la relación dual que existe entre la salud y la pobreza energética.

Nosotros no nos olvidamos del aislamiento, la intervención más eficaz para reducir el consumo de energía empleado en climatización con el consiguiente ahorro en la inexorable factura de cada fin de mes.

Si hay que apostar por ayudar a personas en situación de pobreza energética, es mucho mejor apostar por el aislamiento de sus hogares que por subvenciones a sus facturas. Será una solución mucho más eficaz, rentable y duradera.

Por cierto, podéis uniros al Crowfounding organizado por ACA para recaudar fondos que les permitan continuar trabajando en esta importante labor de concienciación social.