martes, 16 de octubre de 2018

“Deja que llueva, deja que llueva. La lluvia es buena para el campo”

(Pero no para una casa mal aislada)


“Deja que llueva, deja que llueva. La lluvia es buena para el campo”. Cuántas veces habré escuchado esta afirmación de boca de mi abuelo. Agricultor (bueno, viticultor) de profesión y por definición, siempre saludaba con buen talante la época de lluvias, aunque eso supusiera quedarse en casa, sin salir a su partida de mus de las tardes o al vino de los domingos, después de misa. Me hubiera gustado saber qué opinaba ahora, él siempre tan pragmático, de las tremendas riadas que está provocando la llamada Gota Fría ¿o es el Cambio Climático? “Vaya usted a saber”. Seguro que diría eso.


La lluvia llega a toda España (fuente: La Verdad)

Estos días, los españoles estamos viviendo un nuevo episodio de lluvias y el año que comenzó con sequía, y dio la bienvenida a la primavera con la mayor cantidad precipitaciones en años (desde 1965), cierra ahora el ciclo con hasta 200 litros en muchos puntos de la provincia de Castellón, alertas roja y naranja en varias provincias e, incluso, algún terrible accidente que ha causado varios fallecidos en Baleares.

Además de las tragedias personales –que lamentamos profundamente– y los daños económicos causados, estos episodios de fuertes lluvias sumados a la bajada de las temperaturas pueden dejar otro damnificado: nuestra casa.
La llegada del otoño agrava los problemas de humedades y las filtraciones causan sensación de frío, malos olores y problemas de salud. Evitarlos está en nuestra mano. Podemos realizar actuaciones que mejoren las condiciones de nuestras viviendas y, además, incidir en dos aspectos fundamentales:


  • Salud
  • Eficiencia energética.


Por ejemplo, mejorar la estanqueidad del edificio, evitando las filtraciones de aire, haciéndolo energéticamente más eficiente nos ayudará a ganar  salud, confort en el interior y a evitar la pérdida innecesaria de energía y dinero. 

Una buena estanqueidad evita las filtraciones de aire, que producen pérdidas y ganancias energéticas en el edificio. Combinándola con una ventilación controlada, proporciona unas condiciones óptimas en los tres aspectos mencionados: salud, confort y eficiencia energética.


Puntos a abordar para tener una vivienda estanca (fuente URSA)


En términos de salud, una vivienda libre de humedades y con unas condiciones de temperatura adecuadas contribuye a mantener la salud de sus habitantes y ayuda a evitar trastornos derivados del sueño, alergias, problemas respiratorios e, incluso, cardiovasculares.
Si hablamos de confort, no debemos de olvidar que una vivienda correctamente aislada evita las pérdidas de energía y mantiene la temperatura adecuada en el interior. Además, de esta manera se contribuye a la reducción de las emisiones de CO2 y se mejora la eficiencia energética del inmueble en general.

En el mercado podemos encontrar materiales y sistemas que ayudan a lograr estos objetivos de salud y eficiencia energética. Nosotros nos quedamos con una de las últimas novedades del mercado, el sistema URSA SECO de la empresa URSA. Éste garantiza una buena estanqueidad y, además, previene la aparición de humedades por condensación, al contar con una membrana estanca al aire y al agua, cuya resistencia al vapor Sd de agua es fija y superior a 20 m. 
El sistema contiene todo lo necesario para garantizar la perfecta hermeticidad del edificio, incluso en aquellos puntos más complicados.


Sistema URSA SECO (fuente: URSA)


Y recuerda, para garantizar las propiedades de cualquier sistema o producto siempre debemos de contar con profesionales acreditados y seguir las indicaciones del fabricante del producto para su aplicación y mantenimiento.