viernes, 2 de noviembre de 2018

No le temáis al frío (pío, pío, pío)

(Preparamos nuestra casa para recibir el otoño)



“No le temáis al frío, pío, pío, pío”. Mi madre, que tiene canciones y dichos para todo tipo de temas y situaciones, saluda al frío con esta coletilla, (creo que es una canción infantil). Años llevo escuchándola y, como suele suceder en estas ocasiones, al final ha entrado a formar parte de mi propio vocabulario invernal.

“No le temáis al frío” ocupa ya un lugar destacado junto a “cuando el grajo vuela bajo...” o “winter is coming”. Por eso, estos días en los que las temperaturas han bajado drásticamente, mi mente la tararea una y otra vez mientras reviso uno a uno los rincones de mi casa y la preparo para recibir lo mejor del invierno.  

Además, como soy muy organizada, me he preparado una lista de tareas para no dejarme nada:

1) Calefacciones a punto. Quizá sea el punto más importante de la lista. Revisar todos los aparatos de calefacción; purgarlos para evitar las bolsas de aire; programar un chequeo de la caldera... Elimina cualquier elemento que cubra los radiadores, así te asegurarás de que el calor salga si problemas.

2) Termostato listo y programado. Recuerda que en invierno la temperatura recomendada son 21º de día y unos 18º por la noche, para garantizar el confort y el descanso. Con un termostato puedes regular la calefacción y mejorar su eficacia y ahorro energético. 

También puedes apostar por colocar válvulas termostáticas en los radiadores, que te ayudarán a controlar el calor en cada una de las estancias. De esta manera, si hay alguna habitación que no uses demasiado, podrás tener la calefacción baja o apagada, realizando un uso mucho más eficaz de la misma.

3) Puertas y ventanas también bajo sospecha. Mucho del calor del interior de la vivienda, se nos escapa por los huecos de puertas y ventanas. Compruébalas y si fuese necesario, instala burletes.
Las cortinas  y las persianas también serán grandes aliadas a la hora de guardar el calor.
4) Ventila de forma adecuada. No hace falta estar una hora con las ventanas abiertas, con 10 minutos al día renovarás el aire y la pérdida de calor será mínima.

5) Y aísla. Si todavía no has probado las virtudes del aislamiento, te diré que estás tardando. Es una medida que se nota en la piel (confort) y en el bolsillo (ahorro).

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¡¡No le temáis!!