jueves, 28 de febrero de 2019

La Ley de Cambio Climático que todos esperábamos...


(… pero que nos ha dejado un sabor agridulce en los labios)




Seguro que estos días te estás levantando con la garganta irritada y una sensación de sequedad intensa en la nariz. Puedes pensar que es la alergia, (“pero si yo nunca he tenido”), pero en realidad son las consecuencias físicas más directas que estás experimentando por este inusual tiempo de Primavera.

Aunque hace unos años eran numerosas las voces que negaban el Cambio Climático, a día de hoy no podemos negar esta realidad que nos afecta en aspectos tan cotidianos como hacer la compra –el precio de los vegetales se dispara por las sucesivas olas de frío y calor, que evitan que las cosechas prosperen–, pagar la factura energética –sin agua, el precio de la electricidad, por ejemplo, sube– o nuestra salud –la contaminación eleva los problemas respiratorios, de corazón, etc.–.
España, además, es un país especialmente vulnerable al respecto, tanto por la gran cantidad de kilómetros de costa, como por la sequía que sufrimos en el interior, como destacaba GreenPeace en un reciente informe. Por eso, el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático era tan esperado y la decepción tras su publicación, por parte de algunos sectores, especialmente el de la Construcción, ha sido notable.

Vamos a intentar explicar qué incluye este anteproyecto, en qué nos afecta y qué se ha quedado fuera.

Según destacaba la ministra del ramo, Teresa Rivero, la aprobación de esta normativa por parte del Ejecutivo español responde a los compromisos adquiridos con la Unión Europea para la descarbonización de la economía de cara al año 2050. Los pilares de esta Ley son: reducción de gases de efecto invernadero (GEI), la introducción de energías renovables y la eficiencia energética.

Isabel Celaá y Teresa Ribera, en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros
(fuente Tribuna de Tenerife)

De esta manera, y hablando en cifras, se espera que tras su aprobación por el Consejo de Ministros esta ley impulse una reducción del 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 con respecto a las de 1990, y de un 90 % en 2050. De esta manera, se evitarían cerca de 2.222 muertes menos por contaminación ambiental.
En términos económicos, está prevista una inversión de 47.000 millones de euros. El Gobierno calcula que tras su entrada en vigor y hasta el año 2010 se crearán 300.000 nuevos empleos, de los que entre 99.000 y 172.000 corresponderán a inversiones en renovables en el sector energético. Asimismo, se espera que el impulso generado por esta ley, mueva oportunidades de negocio superiores a los 200.000 millones de euros en la próxima década.
Sólo en el sector de la rehabilitación de viviendas, el Gobierno impulsará actuaciones en, al menos, 100.000 viviendas al año para fomentar la eficiencia energética. Antes de 2050, impulsará la rehabilitación de edificios públicos y privados para transformarlas en edificaciones más eficientes energéticamente y descarbonizadas.

¿Por qué, entonces, el sector de la Construcción se ha mostrado tan contrariado con esta normativa?
Básicamente por la desaparición (sin explicación aparente) de un capítulo que ya aparecía en el borrador filtrado a las entidades sociales y que hacía referencia explícita a la eficiencia energética en materia de urbanismo y edificios.

Desde diversas entidades y asociaciones como el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, Green Building Council España o la asociación de materiales Andimac han lamentado este cambio ya que, como recuerdan, los edificios son los responsables del 40% de las emisiones de GEI. Sólo actuando de manera decidida sobre ellos se podrán alcanzar los objetivos de reducción de gases contaminantes, además de mejorar notablemente el gasto energético.

Para frenar el Cambio Climático es fundamental contar con el sector de la Construcción.


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